Viaje a los sueños polares

La insurrección invisible de un millón de mentes, la efervescencia de los soles que pueblan nuestro universo. Para ver el mundo en un grano de arena y el cielo en una flor silvestre, abarca el infinito en la palma de tu mano y la eternidad en una hora.

miércoles, junio 13, 2007

Como la lluvia que no moja, pero que cala hasta los huesos...


Solo alguien que ha sufrido fiebres altas alguna vez, sabrá de lo que hablo. Durante aquellos meses tan duros, estuve comiendo poco y albergando todo tipo de resfriados uno detrás de otro. Recuerdo que aquel día había estado lloviendo toda la tarde y cuando tuve que ir a clase, todavía llovió más. Pensé que sería un buen día para verlo, un buen día para dejarle. Decidí tomarme un analgésico y me fui a clase con las ideas claras.
A la salida allí estabas tu. Te habías mojado para llegar hasta mi, casi tanto como yo me había mojado llorando muchos días atrás. Por suerte todo vuelve. Absolutamente todo.
Como la lluvia era lenta y parecía no calar, fuimos andando hasta tu casa. En aquel momento noté una subida de fiebre, un malestar, una angustia asfixiante poco común. Apostaría que era la fiebre, pero podría ser mi propia enfermedad interna y las ansias de terminar con aquella fábrica de despropósitos.
En el momento en que empecé a quitarme la ropa noté mucho calor. Y un sueño profundo que me permite olvidar cosas rememorables. Tenía los ojos brillantes y secos, asi que para terminar de quitarme todo -incluso la apariencia de lo que no se ve...- me quité las lentillas con suma dificultad.
La conversación era intensa. Respondí con navajas certeras. En ese momento ya estaba desnuda por completo. -por dentro y por fuera- Y lo bueno de estarlo es que pudiste comprobar lo que nunca pretendí ser, aunque tu defendías tu poca desnudez con cierta vehemencia, que con un par de aciertos más terminó por caer. Y te vi tan frágil y tan transparente que asustabas. Como un niño asustado. Como un muñeco de metacrilato.
Horas después no tardaste en dormirte. Y yo y mi fiebre, eramos demasiada gente en aquella habitación. Me vestí. Te miré. Te besé.
Y mientras fui dando tumbos hasta salir al pasillo sin recordar donde estaba la salida de aquella especie de laberinto oscuro y tétrico. Abrí una puerta y allí dormía tu compañero de piso. Acerté con más suerte en la siguiente puerta, sabiendo que salía por ultima vez de tu agujero con forma de laberinto oscuro.
Fue bastante dificil andar con aquel dolor por todo mi cuerpo. Me escocía la piel y cada poro en la fricción con mi ropa era una verdadera tortura. Hacia las seis de la mañana lo unico que podía divisar eran siluetas que iban sobrepasandome y que si alguna hubiera querido atracarme, solo tenía que soplar...porque no hacía falta nada más...y cuando creí que iba a desfallecer te apareciste ante mi en forma de llamada. Jurando que era imposible decir adiós y que todavía quedaban pendientes muchas luchas con diana certera. Faltaban todavía muchas noches de fiebre intensa como aquella, en las que aunque parezca mentira, tu fragilidad de metacrilato es como hormigón revestido, frente a mi propia extenuación.

"Es mi mundo tan pequeño,
una burbuja interior,
de millones de colores...
En un mundo tan pequeño,
solo cabemos tu y yo,
aumentando el microscopio,
lo haremos en blanco y negro"

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domingo, abril 01, 2007

En el eclipse de un desconocido


Siempre me han dicho que tengo imán para situaciones y gente "diferente". Nunca he creido esa afirmación, pero va siendo hora de replantearme seriamente si es cierto o no. Anoche estaba tomandome una caña en un bar y de pronto se acercó el dueño del bar. Son personas (un "desconocido" como dice Kassandra)que no te dejan indiferente, te marcan, atraviesan tu sábado por la noche cortando el hilo conductor de tu existencia, para hacerla diferente...Aquel desconocido era un chico muy peculiar. Debía tener unos 32 años. No era feo, tampoco guapo. No era alto, tampoco bajo. Pero tenía una mirada espectacular y todo lo que decía y hacía era totalmente místico. Tenía respuestas para todo. Reacciones acertadas para todo. Y me encantó ciertamente. Con una mirada así te quedas helada y ni puedes hablar, ni pensar, ni moverte. Se acercó preguntando si queríamos tomar algo más, esta ronda invitaba la casa. Traía un dibujo en la mano. Nosotros habíamos estado hablando sobre el sentido de la vida, luchando contra los males de la humanidad y ahondando sobre nuestro propio yo como aprendices de psicólogos baratos...así que le dijo a uno de mis amigos que él tambien creía lo mismo que él -en alguna de las locuras que habíamos hablado-...(habia escuchado toda la conversación...dios! si yo cuando me pongo en plan filosófica asusto!)El chico me había estado observando un buen rato y me había dibujado. (tiene mérito en un garito a oscuras y yo apenas sin mirarle a él...)Se acercó y me dio el dibujo mientras dijo:

- crees en la magia? -me asustó-
- si, por? -respondí-
- me creerías si te digo que tengo unas bolas en el bolsillo izquierdo de mi chaqueta? -y mete la mano en el bolsillo-
- si claro -yo siempre me creo todo, si alguien ha visto un cerdo volando, yo me lo creo-
- Y si te digo que esas bolas saben la verdad y te han elegido a ti? -me dice-
- Me lo creería, claro -yo estaba alucinada-
- Y si te digo que puedes formular tres preguntas a las bolas sobre tu vida? Las harías? -me dice quitandose las gafas y un anillo-
- en voz alta? -estoy flipando en colores-
- en la vida tu eliges como quieres que se den las cosas, si tu quieres que sea en voz alta así será, si no, no. Eres tu la que eliges...te llamas?
- Beatriz...-digo yo-
- Bueno Beatriz que me dices, quieres probar? -me esta mirando con una mirada completa, me mira hasta en lo más fondo de la retina y me impacta bastante-
- Bueno, probemos...pero esto me lo tendrías que haber avisado, no tengo nada preparado y solo tengo tres preguntas -digo yo-
- En la vida no hay nada preparado, Beatriz, todo surge porque tu quieres que surja y nada es casual...-estoy realmente acojonada-

Pienso en una pregunta importante. Determinante. La más importante y la que quiero saber. Me da miedo que no salga lo que quiero que salga. Las bolas solo van a responderme si o no, por lo que yo tengo que autoformularme la pregunta de manera que sea respondida así. Me pone la mano en la frente y me cierra los ojos. Hace unos gestos muy curiosos con las manos. Me concentro (o trato de hacerlo) mientras me siento observada por medio bar. A estas alturas los de la mesa de al lado están flipando tanto como yo. Y yo siento calor (ya sabeis que odio ser el centro de atención, no quiero que me vean!) y me dice, céntrate en formular las preguntas a las bolas y despues con los ojos cerrados eliges una de las dos y quédatela...Y así lo hago. Elijo una de las bolas y al abrir la palma de mi mano veo una bola blanca. La bola blanca significa "si", la bola negra significa "no"...y yo estoy feliz porque las bolas han dado en el clavo.

El momento en que se formula la primera pregunta, es elegido por las bolas, porque ellas te han elegido a ti. La segunda pregunta tu eres libre de formularla cuando quieras y la tercera pregunta tendrá lugar cuando vuelvas de ese viaje que vas a realizar y vuelvas a mi. Entonces yo elegiré cuando y donde la preguntaré -dijo él mientras se ponia las gafas y atendía a unos clientes-
Yo estoy flipando. A cuadros, a rombos...Deseo preguntar la segunda pregunta y con mucha cautela la pienso. Porque solo tengo 3 preguntas y no quiero malgastarlas. Pero tengo miedo de que las bolas me digan algo que no quiero oir. Pero si no lo pregunto reviento. Así que vuelvo a llamar al chico y le digo, estoy preparada, quiero hacer otra pregunta. Me concentro, cierro los ojos, estoy cinco minutos así y elijo otra bola. Me pongo feliz porque la segunda pregunta ha respondido segun lo que yo esperaba. Y respiro aliviada...me ha hecho feliz saber que las dos preguntas han sido respondido como yo quería, y aunque parezca mentira, me encanta saberlo...

- Beatriz mira el dibujo -me dice antes de ir a seguir trabajando-
- en él vas a ver algo que solo tu conoces, observalo, piensalo, necesitas tiempo -estoy alucinada todavía-
- me acojonas -le digo yo con mi gracia espontánea y el sonrie y me apreta la mano como en cierta mesura de complicidad-
- cuando vuelvas de ese viaje ya sabes lo que puedes hacer. Solo tu eliges el destino. Y recuerda que los peores enemigos del amor son la pereza y el miedo -estoy pensando que tiene más razon que un santo, además, como es posible que sepa lo del viaje...?-
Y me voy a dormir a las cinco de la mañana meditando en todas esas frases que me dijo, una detrás de otra pero que prefiero quedarme para mi. Son todas ciertas. Volveré cuando haya vuelto de ese viaje y esperemos que las bolas sigan estando de mi parte en mis proyectos amorosos.

P.D. Tengo noticias del compañero de colegio de los seis años. Despues de veinte años nos hemos reencontrado. Eso merece otro post...

"Envié mi alma a que cruzara lo invisible
Para descifrar una carta del más allá
Pronto mi alma volvió a mí
Y respondió...yo soy el cielo...y el infierno!"
(Omar Kayyam)

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